El rio de la vida

Recomiendo volver a ver esta película dirigida por Robert Redford en 1992, lástima que deba ser en pantalla chica porque nos perderemos la belleza de los paisajes de Montana, (mientras la luna permanece sobre los maizales…, mi mente está llena de música, y me pongo a tararear suavemente, no una música, sino otra cosa, de otro lugar… un campo de hierba que parece que nadie haya pisado, salvo los ciervos) paisajes donde la vida es su principal habitante.
Fue premiada con el Oscar a mejor fotografía.

Basada en la novela autobiográfica de Norman Maclean, nos permite centrarnos en el tema de mano del hermano mayor, el narrador. Compongo la reseña con fragmentos que he transcrito para encuadrar y dejo a cada uno con su visión de la relación entre Los Hermanos. Entre paréntesis las palabras en off del Padre.

Hace mucho tiempo, siendo yo un muchacho, mi Padre me dijo: Norman a ti te gusta escribir historias. Si me gusta, respondí yo. Y entonces me dio la idea, algún día, cuando estés preparado, podrías contar la historia de nuestra familia. Te ayudará a comprender lo que ocurrió y porqué.
Mi Padre era pastor presbiteriano y pescador con mosca (hay un solo Dios y aunque es cierto que…) y aunque es cierto que un día a la semana se dedicaba por entero a la religión, también entonces nos hablaba de que los discípulos de Cristo eran pescadores, y se nos dejaba suponer, como así lo hacíamos mi hermano Paul y yo, que todos los grandes pescadores del mar de Galilea, pescaban con mosca y que el discípulo favorito, Juan, era un pescador de mosca seca. (Los pobres sin Cristo son los más miserables de todos, pero los pobres con cristo son los príncipes y reyes de la Tierra)
.

Se nos ofrecen algunas pinceladas de la educación de los dos hijos, suficientes para plantearnos preguntas. Dos hermanos, dos respuestas diferentes ante la misma educación, el origen del carácter.

Por la tarde paseábamos con Él. Casi siempre elegía un sedero a lo largo del Río Blackfoot, que considerábamos el río de nuestra familia, era allí cuando se sentía reconfortado y su imaginación estrujada (… hace mucho tiempo la lluvia cayó sobre el barro y se convirtió en piedra, hace millones de años, pero aún antes de eso, bajo las piedras, yacía la palabra de Dios, escuchad! ) Y cuando Paul y yo escuchábamos con mucha atención, durante toda nuestra vida, podíamos seguir oyendo esas palabras. Aún así, en una semana normal de nuestra niñez, Paul y yo recibíamos seguramente tantas horas de instrucción sobre la pesca con mosca como sobre otras materias espirituales.

Llamo la atención también con una pregunta que planea sobre varias relaciones: ¿Porqué la gente que necesita más ayuda no la acepta?.

Ofrezco transcripción del último sermón del Padre. Si con ello destripo la trama… interrumpe esta lectura y visualiza primero la peli.

Su último sermón poco antes de su muerte (…todos los que nos encontramos aquí, en algún momento de nuestra vida, dirigiremos la mirada a un ser amado que está necesitado y nos haremos la misma pregunta, yo estoy dispuesto a ayudar Señor, pero, si necesita algo ¿qué es? Porque rara vez podemos ayudar a los que tenemos más cerca, o bien no sabemos que parte de nosotros mismos dar o más probablemente, la parte que podemos dar, no es requerida. Son aquellos seres queridos, a quienes mejor deberíamos conocer quienes se nos escapan. Pero debemos seguirles amando. Podemos amar totalmente sin entender totalmente).

 

La voz del narrador cierra la película con este texto:

Ahora que casi todos a los que amé y no comprendí en mi juventud, están muertos, pero sigo buscándoles. Desde luego ya soy demasiado viejo para ser un buen pescador y suelo perderme en el río solo, aunque algunos amigos opinen que no debería hacerlo. Porque cuando me encuentro solo en el crepúsculo de la montaña, toda la existencia parece fundirse con mi alma y mis recuerdos y con los sonidos del Río Blackfoot, con un ritmo de cuatro compases y la esperanza de que surja un pez.
Finalmente todo se funde en una sola cosa, y un río la cruza, el río que fue escavado por el gran diluvio universal y corre sobre las piedras desde el sótano de los tiempos, en algunas de esas piedras caen gotas de lluvia intemporales, bajo las piedras están las palabras, y algunas de esas palabras son las de ellos. Estoy hechizado por las aguas.

 

En su día, mi amigo Javier Escobedo me recomendó la película y como tantas veces me ha ocurrido, un amigo y el séptimo arte obraron el milagro, ayudándome a comprender y ayudar a mi propio Hermano.

Ojala sea de ayuda también para ti.

Enrique de Diego

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