La hermandad es Caín buscando a Abel

La hermandad es Caín buscando a Abel, es Abel simulando ante Caín. La hermandad es dios sembrando la discordia entre los hermanos. ¿Por qué tuvo que tener el padre un favorito, por qué la madre amamantó con la inclinación de su gusto? La culpa es de ellos. La culpa es de una inclinación primera de lo alto que desata la pasión entre los hermanos. Restaurarla después de la herida. Con la muerte de Abel se llega tarde. Cómo restaurarla sin matar. La herida de la vida, la herida de la guerra. Sólo después de volver de mil batallas, si vuelves vivo, podrás reencontrarte con el Abel primero, aquel que en su día mataste, y resucitarlo y encontrar tu herida en su propia herida y bajar la cabeza y volver al rebaño de cabras del que sacaste la quijada con la que atentaste contra el hermano. Ponte en la mandíbula la quijada, recúbrete de lana y amamanta a la cría. Sal al campo a tomar la verde yerba, escucha los silbidos y la flauta del cabrero, danza al ritmo de los silenos y déjate hacer el amor por los sátiros y las bacantes. Entonces podrás volver a mirar a Abel a los ojos, podrás hablar en el móvil con él sin prisas. Entonces no te dará vergüenza la hermandad silenciosa que se va tejiendo entre vosotros hasta alcanzar las nubes, hasta alcanzar el olvido del daño primero. Y en la vejez, con hijos tuyos o sin hijos, podrás recordar tu sombra errante de buen Caín pasar por los montes pelados de la Edad de Hierro. Y llorarla y bendecirla. Como harás con el que puso la quijada en tu mano.

Constantino García

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