Las tres hermanas de Anton Chejov

Protagonizan la obra tres hermanas (Olga, Masha e Irina) y un hermano (Andrei), que no aparece en el título y sin el cual no habría historia, al menos esta historia.

La familia Pojórov vive en una casa en una ciudad de provincias a la que se trasladó hace once años, dejando atrás Moscú la ciudad donde transcurrió su infancia, los años soñados de sus vidas y donde quieren volver, a pesar de que fue allí donde perdieron a su madre. Cuando comienza la obra hace justo un año que ha muerto el padre y las hermanas ven cada vez más cerca su deseo de volver, incluso Masha, que estando casada con un lugareño, sabe que irá a visitarlas todos los años. Lo que no está previsto es que Andrei, el hermano mayor, se enamore de una joven de la ciudad, Natasha, y su decisión de casarse con ella hace que no puedan cumplir su sueño de regresar a Moscú.

En la casa familiar conviven Olga e Irina, solteras, educadas en la aristocracia de la época; Andrei, el primogénito, el hombre de la casa, casado con una mujer de clase social inferior y que retiene a las hermanas impidiéndoles su sueño; y Masha, infeliz con su marido, que pasa horas y horas en la casa buscando escapar de su infelicidad. La obra transcurre aproximadamente en cinco años y la convivencia de los hermanos cada vez es más dramática: los secretos de familia que se desvelan, los sueños incumplidos, la pérdida del legado de los padres, la caída de una familia que vivió momentos esplendorosos en el pasado…

La obra de Chejov es magistral, llena de planos e infinitas lecturas. Es el reflejo de una época rusa: el declive de los terratenientes y la conquista de poder de las clases obreras. Cuenta la historia de los cuatro hermanos de una familia rica “encerrados” en una casa lejos de la capital, a 20 kilómetros de la estación de tren más cercana, donde no tienen nada más que hacer que aceptar su vida y vivir el declive familiar.

Lo apasionante de Chejov es que consigue que cada frase tenga un mensaje existencial, mientras parece que no pasa nada en esta aburrida y monótona vida en la casa:

Esta mañana, al acordarme de que era mi santo, noté de pronto alegría, recordé nuestra infancia, cuando vivía mamá y me embargaron unos pensamientos maravillosos.

Cuando me desperté esta mañana, me levanté y me lavé, empezó a parecerme de pronto que todo está claro para mí en este mundo, que sé cómo hay que vivir.”

Sí, nos olvidarán. Tal es nuestro destino. No tiene remedio. Con el tiempo, las cosas que nos parecen serias, considerables, muy importante, serán olvidadas o parecerán fútiles

La naturaleza nos ha creado únicamente para el amor.

Estoy harta, estoy harta, estoy harta… Es que no se me va de la cabeza… Porque es realmente indignante. Lo tengo clavado en los sesos como un clavo y no me puedo callar. Me refiero a Andrei, ha hipotecado la casa en el banco, y su mujer se ha quedado con todo el dinero. ¡Pero esa casa no propiedad suya, sino que nos pertenece a los cuatro! Debería saberlo si es un hombre decente.

Anton Chejov era el tercero de cinco hermanos y sin duda, refleja parte de su historia familiar en esta obra, por lo que recomiendo leer también alguna biografía suya.

Jorge Gregorio

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