El daño cerebral invisible

Enrique de Diego

Compré el libro en la CEADAC (Centro Estatal de Atención al Daño Cerebral Adquirido), donde asistí a su presentación el pasado 11 de mayo. La alegría del reencuentro con Aurora fue una celebración. Su testimonio, unido al de otros afectados filmados en vídeo, me conmovió y me convenció de la necesidad de divulgarlo para que otros muchos puedan escuchar y comprender.

Paco Peñarrubia expresa en la contraportada: “El accidente de Aurora Lassaletta ocurrió en el tiempo en que estaba formándose en terapia gestalt en nuestra escuela. Su desgracia nos dejó desolados e impotentes. Doce años después nos regala este testimonio conmovedor de su ‘otra’ vida con daño cerebral, en el que comunica generosamente su proceso de readaptación, su coraje frente a las limitaciones y su comprensión de sí desde un nuevo ángulo cognitivo, emocional y creativo, que espero resulte revelador para quienes estéis atravesando (o acompañando) encrucijadas similares. Un libro para el asombro y la gratitud.

Naturalmente resultará de máximo interés para todas aquellas personas, terapeutas y profesionales de la ayuda que estén acompañando situaciones parecidas pero mi recomendación va dirigida a todos. Siguiendo la hipótesis de trabajo de Andrew Solomon (1), examinando casos extremos podemos comprender fenómenos universales, los que corresponden al factor humano. A fin de cuentas en nuestro oficio atendemos personas con daños que en la mayoría de los casos son invisibles, tal vez a través del testimonio de esta hermana en el oficio, afectada y psicóloga, sigamos despertando sensibilidades de escucha para tantos otros damnificados por traumas, abusos, duelos y aquellos que se sienten diferentes.

Pongo un ejemplo, para construir el puente entre lo extremo y lo habitual. Recoge Aurora en un capítulo “síntomas cognitivos relacionados con la falta de conciencia” y en este capítulo la neuropsicóloga Amor Bize explica que en la fase aguda de hospitalización, las personas afectadas suelen padecer… “anosognosia”, que es la falta de capacidad para darse cuenta de las limitaciones reales que padecen. Por supuesto que ella está haciendo referencia a unos recursos cognitivos necesarios para la evaluación de situaciones globales que han quedado dañados física y psicológicamente tras un accidente, “…estas personas suelen funcionar en automático, con la imagen de sí mismos que tenían previa al daño.”

Ahora, vuelve a leer la definición en negrita, ¿a que tu tienes un amigo o una amiga que presenta esas carencias? Pues eso. No solo es patrimonio de la humanidad, es que últimamente cotiza al alza, marca tendencia, está al orden del día… y puesto este pilar humorístico, el puente que lo construya cada uno, que en el libro hay material suficiente.

Y para finalizar una razón más para recomendarle en este blog. Pareciera que estos daños nos afectan más cuando le suceden a alguien cercano, lógica y emocionalmente nos sensibilizamos, escuchamos los testimonios de familiares, amigos y colegas (2) con otro ánimo e interés. Y me refiero a la calidad, no a una comparativa cuantitativa.

Pues bien, solo para recordar que todos somos hermanos y que a veces nos extraviamos en los protocolos de los roles, las transferencias y las cualidades, más o menos desarrolladas por cada quien, para ser padre/madre o testigo indiferente,… de todo aquello que vuele a menos de tres metros… y nos olvidamos. Fenómenos del factor humano que tanto nos ayudan a la comprensión y que a veces usamos para poner una distancia defensiva. Hablando de puentes y distancias con ‘el otro’, pensemos en los refugiados, desplazados, en la exclusión, discriminación, falta de integración…

Vuelvo al libro y el tema. Todas las personas interesadas, comprometidas en un proceso de acompañamiento, afectadas de algún modo podéis ampliar información y participar en el blog que Aurora tiene abierto: www.danocerebralinvisible.com

Que disfrutéis del libro, “transmite un mensaje directo y cristalino de esperanza y optimismo”. (Ana Frank García. Neuróloga, Jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario La Paz).

(1) Andrew Solomon. “Lejos del Árbol” Debate.
Recomendado en la bibliografía de El Padre: “Del mismo modo que averiguamos las propiedades de un medicamento estudiando sus efectos a dosis extremadamente altas, o comprobamos la viabilidad de un material de construcción sometiéndolo a temperaturas extremas, podemos comprender el fenómeno universal de la diferencia en las familias examinando los casos extremos.”

(2) Jill Bolte Taylor. “Un ataque de lucidez”
Recomiendo otro libro que recoge el testimonio de una Neuróloga que sufrió un ictus, donde cuenta su proceso y para más estímulo se atendió en algún momento en terapia gestalt.

-Y ya metidos en harina, no puedo dejar de recomendar la lectura y disfrute de
Henry Marsh. “Ante todo no hagas daño” Salamandra.
Imperdible, que se dice ahora, el testimonio de este veterano neurocirujano británico. Un libro apasionado y apasionante sobre el oficio, un deleite que nos ayuda a poner los pies en la tierra y el corazón en la vida. No te entretengo más, léelo.

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