Reconstruirse junto a los hermanos.

Aurora Lassaletta Atienza

Los hermanos, mis hermanos de sangre… qué importantes han sido y son para mí en este tiempo de recuperación, de reconstrucción, de renacer, de aceptar las nuevas limitaciones por el daño cerebral consecuente de mi accidente de coche.

Ellos son los que de verdad me conocen, antes, durante y después del cambio súbito en mi vida y en la de mi familia.

Mi hermano pequeño, que dejó todo para irse conmigo cuando estaba en coma en Salamanca. Mi hermano mayor, mi referencia como estructura externa, al que llamo por teléfono para pedir orientación cuando todo se confunde en mi cabeza. Con mis hermanos me puedo pelear, puede pasar tiempo sin vernos, pero en el momento en el que nos necesitamos estamos ahí. Y yo les he necesitado mucho y agradezco tanto tenerles cerca.

Y mis herman@s de grupo. De ellos me despedí antes de salir al viaje sin regreso, con vari@s de ell@s me reconecté cuando pude hacerme cargo de mi vida y con ell@s sigo el vínculo, el amor , las diferencias y la fraternidad. Nos vemos poco pero cuando nos vemos nos sabemos herman@s, y eso es suficiente. .

Al pensar en “hermanos” me viene a la cabeza la imagen y la relación de mis hijos. Siento que ha sido una suerte para ellos el haber sido dos hermanos y lo importante que ha sido para ellos el otro en este difícil proceso de ausencia de madre. Nunca agradeceré lo suficiente a Nacho el haber hecho de padre y de madre a la vez, y el haber conseguido que nuestros hijos estuvieran protegidos y llenos de amor. En el momento de mi accidente mi hijo mayor ya tenía el vínculo fuerte conmigo y con su padre, y mi hijo pequeño, bebé, hizo el apego con él y siento que eso le salvó psíquicamente. Aunque a veces me entristezca que llame a papá en vez de a mamá si se cae y se hace mucho daño en el fondo doy las gracias a Nacho, de corazón, porque como psicóloga conozco bien las consecuencias en los niños de la ausencia de vínculo en los primeros meses y años.

Pero mi hijo pequeño, además de la suerte del vínculo con su padre, tenía a su hermano como referente y como igual. Con dos años y medio de diferencia su hermano es importantísimo para él.

Cuando mi hijo mayor decidió “independizarse” a un dormitorio pequeñito en casa y dejar el cuarto grande al pequeño no podíamos imaginarnos la dificultad que le supondría al pequeño la ausencia de su hermano.

Lo mismo pasó cuando decidimos que el mayor fuera a Irlanda durante dos meses con unos amigos irlandeses. Estábamos preocupados por la adaptación del mayor al nuevo país, familia, situación, colegio. Pero el que más acusó esta experiencia fue nuestro hijo pequeño. Él nunca había vivido sin su hermano mayor, y le extrañaba mucho. Intentaba contactarle siempre que podía, aunque nosotros intentábamos distanciar el contacto para ayudarle en su adaptación.

Y sé que con esta riqueza de aprendizaje, encontrarán en sus caminos otr@s herman@s que pasarán a formar parte de su gran familia, como a mí me pasó. Gracias a la vida por es@s herman@s, los de sangre y los de alma. Cada uno ocupa su lugar.

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Un comentario en “Reconstruirse junto a los hermanos.

  1. toñi maquirriain dijo:

    Aurora, que preciosotu artículo, cuántas resonancias…y cuanta confianza y proceso hecho.Una suerte efectivamente de familia de origen y nuclear. Un besito .
    Toñi Maquirriain

    Me gusta

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