Hermanos de Susanne Bier

Carolina Ratia Ceña

Me gustaría comenzar esta reseña señalando que me gusta mucho “Sussane Bier” la directora de esta película, pude disfrutar de su gran talento en películas como “En un mundo mejor”, “Cosas que perdimos en el fuego”, “Una segunda oportunidad”. Es un tipo de cine que tiene la capacidad de no dejarme indiferente porque las cosas no suelen ser lo que parecen. La directora tiene la habilidad y sensibilidad de ir mostrando con honestidad a los personajes, de ir desgranando su evolución a medida que avanza la historia, sus emociones, su fragilidad, su grandeza, con sus luces y sombras, esto si cabe los hace aún más humanos y cercanos. En definitiva son historias que conmueven porque nos acercan mucho a los personajes, incluso nos podemos reconocer en ellos o en personas significativas de nuestro entorno de alguna manera.

La película gira en torno a dos hermanos y donde a priori nada parece fuera de lugar. Uno de los hermanos es Michael es “ejemplar”, como marido y padre de dos hijas, con una carrera brillante como militar. Tiene el reconocimiento de su madre y casi ferviente de su padre. El otro hermano Jannik va rozando el filo de la navaja, aparentemente anda como perdido y sin mucho que aportar, se podría decir que es la otra polaridad. La historia da un giro inesperado cuando al hermano “modélico” lo destinan a Afganistán, allí desaparece y es dado por muerto. La película muestra entonces los dos mundos paralelos y a la vez tan opuestos mientras la vida transcurre y la familia hace el duelo, cada uno a su manera, en el padre el dolor aparece en forma de rabia por haber perdido a su hijo favorito, en la madre resignación, y de cómo el dolor y la pérdida hacen que su hermano Jannik y su mujer Sarah se miren y se vean por primera vez, esto hace que se preocupen el uno por el otro y se acompañen con ternura y complicidad en esa pérdida. Poco a poco Jannik empieza a cobrar un gran protagonismo en la historia, a tomar responsabilidad y ocupar un puesto de dignidad ante la familia, se ocupa de reformar la cocina, juega con sus sobrinas y establece una fuerte conexión emocional con su cuñada. Mientras tanto Michael sigue prisionero en medio de ninguna parte en un desierto, sin apenas comida ni agua, en unas condiciones pésimas, lejos de su familia y temiendo por su vida. En definitiva viviendo en primera persona los horrores de la guerra. En ese campo de prisioneros sucede algo y Michael tomará una decisión que cambiará su vida para siempre. Es entonces cuando aparecen en él una profunda desolación y un gran abatimiento. Cuando es rescatado por fin, su único deseo es olvidarlo todo y volver a casa. Enterrar el pasado. ¿Acaso se puede olvidar el dolor y la desolación?

Lo que no sabe aunque de alguna forma intuye es que ya nada será igual, con su decisión se condenó a sí mismo a la oscuridad, a vivir odiándose en silencio con su secreto. En cambio su mujer, sus hijas, su hermano, incluso sus padres consiguen sobreponerse al dolor y seguir hacia delante. Al llegar a casa poco a poco comprobará que cada uno de ellos ha cambiado, el mismo ha cambiado. A veces es difícil asimilar que nadie es imprescindible, que la vida sigue sin nosotros, que otras personas a las que siempre hemos juzgando considerándolas incapaces, inmaduras o egoístas puedan en un momento de necesidad resurgir para tomar responsabilidades y ser capaces de acompañar.

No es algo infrecuente que algunas personas consideren que casi no tienen derecho a existir, decidir, o sentir por sí mismas porque siempre estuvieron exigiéndoles que fueran como el hermano mayor, como su madre, como su padre, así no hubo espacio para aceptarlos tal como eran, la losa de la comparación es demasiado pesada. Es un introyecto demasiado habitual que aquí queda perfectamente reflejado. Es una historia de relaciones familiares donde las relaciones van cambiando, a medida que van cambiando los personajes tal y como sucede en la vida, señala cómo los hechos traumáticos causados por nuestras elecciones nos dejan una huella profunda que necesitamos elaborar para poder sanarla. En la película Michael vive una transformación terrible y llega un momento que para su familia es muy difícil convivir con Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Es el momento de bajar a los infiernos, afrontar los hechos y tomar responsabilidad.

En la película hay momentos donde en Michael aparece la proyección muy claramente en forma de reproche, desconfianza y culpa, cuya única función es la de desposeerlo de algo que está en él mismo y se niega a identificar e integrar como algo suyo y por eso lo pone fuera. Por otro lado es muy interesante observar la profunda transformación de Jannik cuando se siente libre sin la presión de la comparación constante paterna, como cuando se siente útil con su cuñada y sobrinas tiene por fin un espacio para ser él mismo, para sentirse digno y merecedor de cariño, respeto y reconocimiento. Vuelven a aparecer las polaridades en torno a los dos hermanos, ¿Quién es ahora la persona digna de confianza y el ejemplo a seguir? Es por esto por lo que me gustó y la recomiendo si todavía no la habéis visto, es una joyita a la que se le puede sacar mucho. Antes de despedirme comentaros que la escena final me parece soberbia, sobrecogedora, la fotografía es exquisita y el resto es mejor que lo descubra cada uno/a.

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