El resonar de la hermandad

Susana Gacituaga Espinosa

“El grupo, reunión “de iguales”. Da igual donde el Ego te haya llevado, antes o después aterrizarás en el mismo suelo que las personas que te rodean en ese “Circulo Gestaltico”, en ese cubículo de realidades y escondites en el que de nuevo toca ponerse al lado de … Y mientras lo haces, observas cómo te agitas por dentro, intentando una u otra cosa para obedecer lo que tu “locura” te ordena repetir en hermandad. Y a la vez, en algún lugar de esta agitación, animada por una de esas identificaciones mágicas y espejos improvisados entre “hermanos de circulo”, escuchas a tu necesidad de sanar, que de recuerda que ya estás cansada de lo mismo de siempre…”

 

Había una vez en una sala de grupo  …

 

…¿ALGUIEN SE SIENTE IDENTIFICADO?

Y mientras la mitad mira hacia arriba y la otra mitad hacia abajo, se oye una voz que toma la palabra…

Y Cenicienta, comienza a hablar…

-Lo de los hermanos me agita mucho. Es un tema muy difícil para mí

(Llora)

Sabía que algún día tendría que hablar de ello, pero me remueve mucho.

Lo cierto es que hubiera preferido no tener hermanas. No tengo ningún recuerdo agradable… Era la pequeña, la hija de otro padre, y de otra madre, nunca me aceptaron.

No me quisieron…Me hicieron la vida imposible.

(Llora)

No me lo merecía, ya había perdido a mi madre. Deberían haberme cuidado, ellas tenían a su madre. Yo no.

Pero la vida tenía que ponérmelo más difícil. Ellas me lo recalcaron una y otra vez. 

¡No eres de las nuestras!

 ¡Eres tonta! 

¡Eres inútil

No vales…

No podía entrar en sus círculos cuando hablaban, no podía sentarme a su lado, no podía ser su hermana…Hasta que deje de sentir la ganas de serlo.

(Llora).

Supongo que era normal, ellas no entendían lo mal que yo estaba, éramos niñas… Era una intrusa, y yo tenía a mi padre. Las justificaba pensando que ser su preferida era lo que ellas no llevaban bien. Yo hija de mi padre y ellas las hermanas de verdad…

Pero cuando murió mi padre me quedé sola…, con ellas y su madre.

Yo no lo hubiera hecho, yo hubiera sido más cuidadosa con alguien que acaba de perder a su padre.

(Tras un silencio deja de llorar)

Ahora es diferente, yo ya hago mi vida, nos vemos muy poco, solo en ocasiones especiales.

La última vez fue hace un par de semanas, en el funeral de mi madrastra…

Fui por aparentar que mi madrastra me importaba de cara a mis amigos. Ellos no saben nada de esto. Creen que no voy a verlas porque no tengo tiempo. No saben todo lo que me hicieron…, y no quiero que lo sepan. Cuando comenté que me había llegado un wasap con la noticia de su fallecimiento y empezaron a decirme que lo sentían con cara de pena, me di cuenta que, o lo explicaba, o iba al funeral…

Y decidí lo segundo.

No sé ni por qué me enviaron el wasap, supongo que para putearme un poco más y ponerme en un apuro.

Así que fui al funeral como si nada. Les di dos besos (sonríe),”lloré con ellas” un rato, y para casa.

Ya me he acostumbrado a disimular, que no nos aguantamos es algo que todas sabemos, pero… lo disimulamos muy bien.

Glenn Fabry “Anatomía para dibujantes de fantasía”

(Llora)

Siempre que estoy delante de ellas me acuerdo de todo y me siento tonta de haber permitido que me trataran tan mal.

Me calma pensar que algunas personas no somos tan malas y que nos ha tocado lo que nos toca por alguna razón, siempre pienso que algo bueno me enseñó la vida. Aguantar todo esto me ha dado muchas fuerzas para estar ahora en el mundo.  

 -¿COMO HUBIERA SIDO NO SER TONTA?

Pues diciéndoles todo lo que pensaba de ellas y negándome a hacer lo que me mandaban como si fuera su esclava.

 -¿QUÉ LAS HUBIERAS DICHO?

No sé. Creo que no les diría nada. En el fondo las entiendo, o las ignoro. No soy como ellas. Soy mejor persona. No caería nunca en sus formas. No lo haré.

 -¿Y SI EN VEZ DE A TI HUBIERAN TENIDO UNA HERMANA COMO ELLAS; CON SUS MISMAS FORMAS, QUE LAS HUBIERA DICHO?

Eso es trampa…

-UN POCO. SÓLO PRUEBA. HAZ DE “HERMANA GROSERA”

 (Respira)

…Les diría que eran unas feas y unas desgraciadas, y que su padre las abandonó porque no hay hombre que las aguante. Son gordas y peludas, y no saben ni mamarla. No tienen donde caerse muertas y nunca han tenido nada más que a su madre, que era una bruja y así las crió, como una bandada de cuervos casposos y mediocres.

(Llora…)

No me gusta ser así. No quiero pensar esas cosas. No quiero decir esas cosas… No quiero hablar más, quiero dejarlo por favor.

-OK

Y Cenicienta se volvió a recostar sobre Capitán América. Le cogió del brazo. Recostó su rostro sobre su fornido hombro, y dejando aún caer alguna lágrima, lo miro con cara de buena. Después miró al grupo y se fue acurrucando cada vez más, hasta engancharse pierna con pierna mientras miraba una por una a las mujeres que habitaban la sala.

 -¿COMO ESTÁS? ¿QUÉ SIENTES AHÍ ENTRE ESOS BRAZOS?

Me siento bien, me siento resguardada… Cuidada

 -¿DE QUIÉN TE RESGUARDAS? ¿QUIÉN ES EL ENEMIGO?

No sé, mis hermanas supongo.

 -¿DÓNDE LAS VES?

(Guarda silencio y rompe a llorar…)

Por todas partes… En muchas de las mujeres que están aquí… En sus miradas, siento que me miran y que me odian, sé que no es verdad pero no puedo pararlo.

Me late fuerte el corazón e imagino que cuando salgamos de aquí van a hablar mal de mí.

 ­-¿QUÉ COSA PODRÍA ENFADARLAS TANTO, QUE MOTIVARÍA ESA ACTUACIÓN?

No lo sé.

 – DICES MUCHO ESO DE “NO LO SÉ”

Siempre me lo dicen. Supongo que es un escudo. Una coletilla para no decir que es lo que pienso de veras. Me hago la tonta, ya me he dado cuenta hace tiempo de ello en mi terapia… Cuando me siento en riesgo es mi manera de salvarme.

Me estoy poniendo muy nerviosa, (llora…)

 – ¿PRUEBAS A DECIR LO QUE PIENSAS DE VERAS?

¿QUIERES MOSTRARTE?

 (Espera un rato mientras respira y llora).

Siento que me miráis con envidia, que me miráis como si fuera tonta, que tenéis envidia de mí en realidad.

-¿QUE ENVIDIAN?

No lo sé…

 – OTRA VEZ VUELVES A DECIR “NO LO SÉ” ¿TE VUELVES A ESCONDER?…

Me envidian porque yo estoy aquí agarrada a este brazo y todas querríais estar aquí, pero solo yo estoy. Siempre soy yo la que se agarra a los mejores brazos. Me envidian por ser más guapa, más atractiva. Aunque luego no creo que lo sea. Me ha pasado muchas veces…

 – LO DE QUEDARTE CON LOS MEJORES BRAZOS…

Si

 – Y…

Me quedo con todos los brazos, demasiados…

Fui al funeral de mi madrastra con dos amigos.

Les dije que se pusieran muy guapos, que luego saldríamos para ver si eso me animaba un poco.

No era verdad. Sólo quería que mis hermanas se murieran de envidia, ahora lo veo…

Uno de ellos ha sido su amor platónico toda la vida.

Sabía que ellas estarían hechas polvo por la muerte de su madre. Y aproveché para presentarme con dos “modelos” que me sujetaban uno de cada lado de la cintura cuando “lloraba” delante de ellas… Ver sus caras de envidia y dolor hizo que se me hinchara el pecho.

Cada vez que puedo les demuestro lo mediocres que son y lo solas que están.

 – ¿TE ESTÁ SIRVIENDO EL BRAZO DEL CAPITÁN AMÉRICA PARA ESO AHORA; NECESITAS SU ABRAZO O ESTÁS “EXHIBIÉNDOLO” DELANTE DE TUS COMPAÑERAS?

En el fondo le estoy mostrando. No me siento realmente cuidada. No es el tipo de hombre que me gusta. Me he sentado a su lado porque creo que es el más deseado en general y tengo seguro que no rechazará mi contacto, es buena gente. A mi realmente me gustan los abrazos de los hombres más duros…

Y mientras dice esto último mira de pasada al “chulo del grupo”, y vuelve  a dirigir los ojos al suelo.

 – GRACIAS POR TU SINCERIDAD. PUEDES SER MÁS “CLARA” AÚN. DECIR ALGO ASÍ COMO:

¡QUE OS JODAN!, TENGO EL BRAZO DEL CAPITÁN AMÉRICA

Y A TI ¿PUEDES DECIRTE? ME ESTOY JODIENDO AGARRÁNDOME AL BRAZO QUE NO QUIERO…

Os jodéis que tengo al guapo.

Me jodo porque a mí no me gusta realmente, el brazo que me gusta es el suyo.

 ( Y vuelve a mirar “al Chulo”)

 – ¿CÓMO ESTÁS?

Glenn Fabry “Anatomía para dibujantes de fantasía”

Calmada y nerviosa a la vez…

 – ¿NECESITAS ALGO MÁS, QUIERES DEJARLO ASÍ?

Quiero dejarlo, está bien por ahora.

 Silencio.

Tod@s miran al Capitán América.

Y él, sin soltarse del brazo de Cenicienta, sigue mirando hacia abajo. Respira profundo. Para de respira. Se sujeta el estómago.

Y una espontánea habla:

– Me estoy poniendo nerviosa. Me das mucha pena Capitán América. Me está enfadando que no le retires el brazo. ¿Por qué sigues ahí después de lo que ha dicho…?

Cenicienta suelta el brazo del Capitán. Le sonríe y le frota la pierna como a un niño chico. Vuelve a su sitio y mira de reojo al “macho del grupo”, agacha la cabeza y se agarra las piernas haciéndose una bola.

El Capitán sigue sin moverse. Casi sin respirar…

– ¿RESPIRAS? PARECIERA QUE NO…

Si, respiro, claro.

 – ¿CÓMO ESTÁS?

Supongo que no muy bien. Avergonzado. No les veo pero sé que todos me miran.

Y no es porque me miren. Es que sé que piensan que debería decir algo, que debería enfadarme. Y no puedo. Y eso, me avergüenza.

 – ¿NO HACER LO QUE TODOS ESPERAN? ¿A ESO TE REFIERES?

Si, supongo. No es fácil para mí.

Sé que me acaban de hacer daño, lo noto en todas sus caras. Me miran con pena (alza la vista al grupo) pero me cuesta defenderme de esto, me cuesta defenderme porque entiendo que sea así, algo de verdad hay en todo eso que ha dicho. Soy “El Capitán América”  ¿no?,  si fuera Tony Stark sería otra cosa…

 ¿TE REFIERES A “TU HERMANO DE EQUIPO”; A “IRON MAN”?

Sí, claro.

Probablemente a él no se hubiera atrevido a cogerle del brazo. Y mucho menos a decirle todo eso.

 – ¿A QUÉ TE REFIERES?

Pues me refiero a que cada uno tenemos un papel en la vida. Un sitio que nos corresponde al nacer, un lugar del que no nos podemos salir porque todo se desmontaría, dejaría de existir el equilibrio natural.

 – ¿PUEDES CENTRAR ESTO QUE NOS CUENTAS EN TI? HABLA EN PRIMERA PERSONA

Nosotros, “mis hermanos”, Los Vengadores, tenemos eso, un equilibrio natural. Cada uno somos algo que completa “la familia”. Sin alguno de nosotros  no estuviera, estaríamos cojos, faltaría una virtud. Es el conjunto lo que hace que seamos una familia, un equipo. Entre todos hacemos que tenga sentido.

 – ¿ESA IDEA LA COMPARTÍS TODOS? ¿ DESDE CUANDO TENÉIS ESTE PACTO?

No todos. Eso es lo que hace que estemos separados actualmente. Desde siempre, siempre fue así.

Tony es demasiado impulsivo como para darse cuenta de que forma parte de un todo, él cree que actúa por libre y ha conseguido que nos dividamos.

Realmente yo soy el que siempre ha mantenido el barco unido, pero no puedo pasar por alto su egoísmo, su prepotencia. Por eso debo permanecer en mi papel, debo seguir siendo el Capitán América aunque ahora eso me separe de “mi hermano”.

 POR ESO NO RESPONDES A CENICIENTA ¿TE SALDRÍAS DE TU PAPEL SI LO HACES…?

Justo, (ironiza) el Capitán América nunca atacaría a una muchacha, prefiero verlo como lo que es, una niña dolida que no sabe cómo dejar de ser el último mono. Si es mi brazo lo que necesita, que lo use…

Pero prefiero no seguir hablando de Cenicienta. Cada uno tenemos un tiempo y ahora es el mío. No sería justo ni para mí ni para el resto que ella ocupara más espacio del que ya ha tenido.

 ¿DE QUÉ QUIERES HABLAR PUES?

Antes de que hablara Cenicienta alguien dijo que se sentía atado, prisionero por su familia. Me identifiqué con eso. A mí también me pasa. Tiene que ver con esto, con mi disfraz. A llegado un punto en que lo que soy me está pesando demasiado. Siempre me consideré superior a mis hermanos, era el Capitán. Pero cada vez me cuesta más sostener el papel. Me está asfixiando. Me está matando.

HÁBLANOS DE TU PAPEL

Soy el bueno, el que piensa antes de actuar, el que piensa en los demás, el que protege a todos antes que a él, el que lleva sin pareja desde hace un montón de años, el que organiza, el que aguanta…

Sarima, “Ilunabar Magic Fables”

 DILO MAS DESPACIO Y PON DELANTE UN “ME ASFIXIA TAL COSA…”

Me asfixia ser bueno…

Me asfixia pensarlo todo…

(Llora)

Me asfixia pensar en los demás…

Me asfixia proteger a todos y no a mí…

Me asfixia no tener pareja…

Me asfixia organizar…

Me asfixia aguantar…

 PERDONA QUE TRAIGA A CENICIENTA Y LE DÉ UN POCO MÁS DE TIEMPO ¿PUEDES SENTIR LA ASFIXIA DE CONTENER EL DOLOR DE LO QUE HA PASADO CON ELLA HACE UN RATO? NO PARAS DE TOCARTE LA GARGANTA.

No sé, tal vez, me duele la garganta, eso es cierto.

Me estoy enfadando mucho… (Respira)

 ¿CON CENICIENTA?

No, con él. ( Y mira “al Chulo del Grupo”)

Por qué alguien querría sus brazos antes que los míos. Es injusto. Es un chulo, un prepotente, seguro que está pensando en follarse a Cenicienta cuando salgan de aquí, y ella le elige… No entiendo nada, no tiene sentido…

Estoy cansado de entenderlo todo

Estoy cansado de ser bueno

Todo esto no me vale…

 ¿PARA QUE DEBERÍA VALERTE?

Para que lo que hago tenga sentido. Si no me vale, no sé porque debo seguir haciéndolo.

Muchas veces he visualizado en sueños a mi escudo degollando a “mi hermano”, todas esas veces en que su chulería me atropella. Pero mi escudo vuelve a mí, en mi sueño mi escudo vuelve con su sangre y no sé cómo explicar al mundo que he matado a mi hermano. Sería un impostor.

 PARECE QUE TE IMPORTARA MÁS TU IMAGEN QUE TU HERMANO¿TE APENARÍA MÁS QUE TE DESCUBRIERAN COMO SU ASESINO QUE EL QUE ÉL MURIERA?

(Llora)

Sí… Lo cierto es que a veces es así.

Le quiero muchísimo pero siento que mientras él exista yo debo mantenerme en mi sitio.

El territorio de Tony es de Tony y el mío es el mío.

 ¿A TONY LE MOLESTARÍA QUE ENTRARAS CON ÉL EN ESE QUE LLAMAS SU TERRITORIO?

(Sonríe entre lágrimas)

No lo creo. Me diría que se me ha ido la olla y me llevaría de cañas, o de putas, yo que sé…  Es el mundo…

El mundo necesita que estemos definidos, que tengamos límites precisos. Nos han dividido por virtudes, por capacidades. Y yo me ahogo en la mía.

Me da miedo decepcionarlos y que todo se derrumbe, pero no puedo estar aquí más tiempo.

Transcurren ralentizados unos minutos de silencio en el que su congoja envuelve la sala,  mientras otras lagrimas ajenas, acompañan con respeto su sollozo.

Y entre este espacio de silencio y respeto comienza a hablar “el chulo del grupo”

A mí también me pasa. Yo no soy un vengador. No puedo hablar del mundo, pero puedo hablar de mis padres. Me estoy dando cuenta que tal vez ellos hayan hecho algo parecido. Una especie de división entre nosotros. Nos colocaron con menos poderes que a vosotros, pero con los mismos muros de contención. A mí me tocó el chungo, el que era igual que mi padre, un maltratado por cierto… Gracias por ser tan claro. Te lo agradezco.

Y otra cosa, yo no me iría con Cenicienta, perdona pero no pareces muy de fiar después de lo que has dicho. Y no me gusta tanto follar como puede parecer.

 El Capitán le mira y le sonríe, e invade en la sala un silencio, esta vez de complicidad.

 – OS PROPONGO ALGO:

PONEROS UNO DELANTE DEL OTRO Y DECIROS MIRANDOS A LOS OJOS LO QUE NO QUERÉIS SEGUIR HACIENDO.

Y el Capitán América y el “Chulo del grupo” se ponen uno delante del otro, de rodillas. Y comienzan a hablar.

No quiero seguir siendo bueno

No quiero seguir siendo malo

No quiero pensarlo todo

No quiero seguir pasando de todo

No quiero pensar en los demás

No quiero seguir sólo

No quiero ser el amigo de las mujeres

No quiero ser un follador de mujeres

No quiero aguantar más

No quiero hacerme el fuerte más.

 Se miran con una sonrisa y lágrimas en los ojos. Se acarician sutilmente la pierna el uno al otro, y se quedan quietos como si el ejercicio aún continuara…

  PODÉIS SEGUIR IGUAL, EN ESA POSTURA, DICIENDO AHORA LO QUE NECESITÁIS CADA UNO…

 Necesito ser malo de vez en cuando…

Necesito ser el blando de vez en cuando…

Necesito dejarme llevar…

Necesito pararme a pensar…

Necesito pasión y sexo…

Necesito amor…

Necesito ser yo mismo…

Y yo también…

 Y cada uno con sus lágrimas abraza al otro. Están un rato abrazados y vuelven al círculo.

Cenicienta no ha vuelto a levantar la cabeza de entre sus piernas. Aunque de vez en cuando mira por encima de los brazos a los compañeros y compañeras.

 – ¿CÓMO ESTAS CENICIENTA?

No muy bien.

 – ¿NECESITAS ALGO?

No lo sé…

 – VOLVEMOS AL PRINCIPIO…

(Sonríe)

Me gustaría saber lo que piensan las mujeres antes de irme. Sigo asustada…

 Y mirando en círculo al grupo pregunta…

¿Qué pensáis de mí y de todo lo que he dicho?

 Y las mujeres del grupo la contestan…

 -Me ha dado mucha pena escucharte…

-Yo me he sentido bastante atacada, la verdad…

-Yo te entiendo, y sé que es duro haber pasado por eso…

-A mí me has enfadado mucho, no pensaba que eras así de “cabrona”

 Y Cenicienta se echa a llorar.

No quiero pelear más, quiero estar en paz, que me acepten, quiero ser una más.

(Y Llora mucho…)

 – ¿QUE NECESITAS DEL GRUPO?

¡No lo sé, no me atrevo a mirarlas!

 Y Sigue llorando y alguien le pasa un paquete de Kleenex…

 ¿HAY ALGUNA DE VOSOTRAS QUE QUIERA HACER DE MADRE DE CENICIENTA, DE LA QUE NO TUVO? ¿ Y DE HERMANAS, DE LAS QUE NO TUVO?

Cenicienta sigue llorando.

Seis mujeres se ofrecen.

 – SALIR AL CENTRO Y PONEOS EN CIRCULO, COGEOS DE LAS MANOS..

CENICIENTA…, ESTÁN AHÍ, PUEDES ACERCARTE SI QUIERES Y ENTRAR AL CENTRO, ELLAS TE ESPERAN…

 Y Cenicienta y algun@ más lloran un rato, minutos de lucha interna, de miedo y valentía. Deseo consciente que hace que se levante y se coloque en medio del circulo. Y llora. La abrazan a modo de capullo que se cierra, delicadamente y con firmeza. Y llora. Y lloran. Se quedan así un rato. Se abre “el capullo”. Y se pasan los Kleenex. Se limpian las lágrimas, y se indican con cariño y sonrisa que tienen la cara manchada del Rimel. Y respiran. Y se mirar.

 -¿COMO ESTÁS?

Mejor

 Y llega la hora del descanso. Del café merecido. Donde “Hermanos y hermanas”  comparten de otra manera lo vivido en esa sala fraternal de cuentos y espejos mágicos.

Sarima, “Ilunabar Magic Fables”

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Un comentario en “El resonar de la hermandad

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