Palos de ciego

Enrique de Diego

Una pasada. Con tres reseñas por hacer, y un tipo infame pone en mis manos palos de ciego. Un hermano muerto. Se me ocurrió abrirla, ésto fue hace cinco días, y vengo a hablar de ella.

Para aquellas personas que estéis en el caso de haber perdido a un hermano o una hermana y para todo aquel que me lea en este momento: Recomiendo esta novela. Para entender algunas cosas, descubrir multitud de datos, de hechos, de emociones. Para conocer multitud de músicas, de artistas famosos, escritores, músicos. Para asistir a una autopsia de la historia de acontecimientos decisivos de nuestro siglo XX europeo.

La manipulación de la historia relatada, demostrada, delatada y denunciada, como equivalente personal de nuestra propia alteración de los recuerdos. Ahora usamos Internet.

La búsqueda de un hermano entre los 30.000 niños robados a sus padres y vendidos tras la guerra civil. La presencia de la ausencia, el silencio del sonido , la visión del ciego y la ceguera del vidente. Un homenaje a los muertos, a las invisibles víctimas de los limbos, al hermano muerto que tiene alojado en el sótano de su mente.

Los eternos problemas que ninguna generación debería dar por resueltos para las siguientes. Una colección de verdades dichas de verdad, así lo anuncian en la solapa: “…es el mejor exponente de literatura totalmente verdadera”. Me pareció una exageración y no lo es.

Conjuga el autor una buena parte de su autobiografía con la autobiografía de la propia novela. Donde el pasado se yuxtapone en una disección sentimental del presente difícilmente superable. Donde convergen memoria y olvido, y un te cuento lo que no podía contar.

He disfrutado esta oportunidad de entrar con David Torres al espacio de creación de la propia novela. Y de una visita guiada al interior del propio autor, guiada por él. Para los amantes de la literatura, una gozada y una excelente ocasión para dejarse secuestrar unos días.

Lo malo del gozo es que se termina, en términos de mi Padre: “lo único malo de comer es que se te quita el hambre”. Y con sabiduría histórica nos recuerda también el hambre, las hambrunas, Rusia, Croacia, Stalin, las purgas, una comunidad de ciegos juglares exterminada…

Pensarás que exagero, no me preguntes ¿cómo lo ha hecho? Todo bien hilvanado y cosido, y si no me crees… vas y lo lees. Luego vuelves aquí y corriges o amplías el comentario, con uno tuyo. Estimado hermano lector, que tan en silencio me has acompañado, y yo ahí en tus manos, “ésta es toda la vida que puedo darte ahora, que es mucha”, lo sé porque a mí, me la ha dado leer: “Palos de ciego”. Que la disfrutes, con un abrazo.

Un comentario en “Palos de ciego

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