Mi hermana mayor

Juana Ríos Cana

Antes, cuando era pequeña y alguien de mi edad me contaba que no tenía hermanos mayores, me invadía una profunda tristeza. Compadecía a esa persona, pobre, que sola se debe sentir, quién la cuidara, quién le explicara los problemas de matemáticas, quién le comprará la ropa.

Por mi mente no pasaba la idea de que todas esas cosas se las podría hacer su madre o su padre. Esa posibilidad, no la contemplaba yo.

Soy la pequeña de 4 hermanos, mi hermana mayor es 16 años mayor que yo y la que le sigue 15, luego viene mi hermano con el que sólo me llevo 7 años.

Con este escrito quiero hacer un homenaje a los hermanos mayores, y más especialmente, a mi hermana mayor.

Mi hermana Pepa era la mujer que yo más admiraba, me parecía guapísima, listísima y limpísima. Ella lo sabía todo. Recuerdo un día que me dijo que su profesor de no sé qué le había dicho no sé cuántos, y yo pensé: un profesor de mi hermana debe ser alguien que todavía sabe más cosas que ella. ¡¡¡Guauuu!!!!

Mi hermana estudiaba fuera y solo venía los fines de semana, yo esperaba toda la semana ese momento con ansia y cuando la veía asomar por el transformador, (lugar hasta donde alcanzaba la vista de la carretera, desde mi casa),corría hacia ella y ella soltaba la maleta y me cogía en brazos, me llenaba de besos y achuchones y me decía: ¡¡¡ay miss mundo 1992!!!!
A mí me gustaba que me dijera eso, incluso me lo creía. Luego nos poníamos hacer sándwich porque ella venía de la ciudad y traía pan bimbo y tranchetes y a mí aquello me parecía una delicia. En mi casa solía había pan macho o de pueblo y queso de cabra o vaca hecho por mi madre o alguna vecina. Así que el sándwich de jamón york y tranchetes con pan bimbo me parecía lo más.
Lo único que no me gustaba de mi hermana era que andaba moviendo el culo y me preocupaba que yo tuviera que andar igual cuando me hiciera mayor, a mí no me gustaba tener que mover el culo.

A mis 8 años me tuve que ir a un internado a estudiar y todo eso de la matrícula y demás, lo hizo mi hermana. Supongo que se lo pedirían mis padres, pero yo, a la que vi rellenando papeles, comprándome el uniforme y demás era a ella. Unos años más tarde me enfermé de hepatitis A y estuve 3 meses sin ir al colegio y también fue ella la que se encargaba de los médicos y las analíticas. ¿Dónde estaban mis padres? Mis padres trabajaban y no podían ocuparse de la pequeña, sobre todo habiendo hermanas mayores que lo podían hacer. “Creo que no les culpo” así era la cultura de entonces, al menos en mi casa.

Y ella se casó y mi cuñado también me cuidó y me sufrió. Recuerdo cuando volvimos del viaje de fin de curso de 8 de EGB, no había móviles y dijimos que llegábamos a una hora y llegamos 5 horas más tarde. Mi cuñado había ido a buscarme al pueblo donde llegábamos, él vivía en una ciudad cercana, y se le había roto el coche, así que fue en transporte público. Pasó mucho frío mientras me esperaba y se refugiaba en las cabinas telefónicas de entonces. Cuando llegué le dije que no me iba, que era la feria de Los Barrios, pueblo donde yo estudiaba, y a donde volvíamos del viaje, y que me quería quedar con unas amigas en casa de la profe , que viniera al día siguiente a por mi y así lo hizo. ¿Donde estaba mi padre?
No sería él, el que tendría que haberme ido a buscar? Seguramente, pero a mi padre no me hubiera atrevido a decirle que me quedaba, esas también son las ventajas de tener unos padres que delegaron mi educación a mi hermana mayor.

Otro día llegue súper angustiada porque le había mentido a mi profesor. Se lo conté a mi hermana, le dije. – he mentido a don Miguel, porque le he dicho que a mí me gusta leer y a mí no me gusta leer y ella me dijo: – si que te gusta, siempre estás leyendo tebeos de zipi y zape y te encanta leer a Mafalda. Yo le Dije: – pero eso no son libros y ella dijo:- y qué más da, pero es lectura, y a mí se me quitó la angustia que tenía.

Un día yo estudiaba historia y decía: Anibal Arraso Sagunto, lo leía en voz alta y no Lo
entendía. Yo creía que era el nombre y los dos apellidos de Aníbal, hasta que mi hermana desde la cocina me decía: -¿Chiquilla que dices? Y yo contestaba, -no sé, -no lo entiendo y entonces llegó ella, lo Leyó y dijo: Aníbal, arrasó Sagunto. Ah, ahora tiene más sentido.

Es decir, era ella la que me ayuda a a estudiar, la que me calmaba la angustia, la que me resolvía enigmas, la que me daba masajes en las sienes cuando me dolía la cabeza, la que me decía que era muy bonita y muy lista.

Y luego llego mi adolescencia…..

Y aquí cobró presencia mi otra hermana, la que cuando todo esto ocurría estaba entretenida cuidando a sus dos hijos con apenas 11 meses de diferencia de edad y a los que he vivido más como hermanos que como sobrinos, sobre todo cuando me fui a vivir con ellos toda mi etapa del instituto y fue mi hermana Antonia y no mis padres la que me aguantó esta etapa tan bonita y complicada que es la adolescencia.

Mi hermano también cobró importancia aquí, porque fue gracias a él que yo podía entrar y salir e ir a la discoteca, como he dicho más arriba, soy de un pueblo donde no había casi nada que una adolescente pueda necesitar, mi hermano tenía una paciencia infinita me llevaba, me invitaba a coca-colas para que esperara un ratito más antes de irnos a casa porque él se lo estaba pasando bien y no quería irse aún.

En fin, que todo esto se lo ahorraron mis padres. Y no creo que con conciencia de: “que bien, trabajo que nos ahorramos” Sino más bien como algo que viene dado por las circunstancias del momento.

Gracias Pepa, hermana mayor. No sé cómo hubiera sido mi vida sin ti, sin tu presencia, sin tu atención.

Gracias Antonia por llevarme al cine y regalarme cosas que no eran útiles, pero que me encantaban.

Gracias Jose por tu paciencia infinita por llevarme a la discoteca y por volverte aquella noche de reyes a por mí, porque te daba pena que me quedara sin salir.

Os quiero

Hago ahora una reflexión al respecto, a mis padres los quiero con locura y también es verdad lo que digo en la primera frase, que me daba mucha tristeza pensar en la gente que no tiene hermanos, hermanos mayores, por ese sentimiento de abandono que yo imagino sentí, o hubiera sentido si mi hermana Pepa no hubiera hecho las veces de madre, aunque para ser mas exactos hizo las veces de hermana mayor, porque madre ya tenia una, aunque no me atendia como a mi me hubiera gustado, y padre también tenía uno, aunque no estuviera para chiquilladas.

Ahora tengo una hija, una hija única a la que atiendo lo mejor que puedo, imagino que ella también se va a sentir triste por no tener hermanos, ni mayores, ni menores. A raiz de mi hija he podido ir sanando esa sensación de que si no tienes hermanos mayores, te sientes a la deriva, porque yo intento darle la atención y los cuidados que necesita. Ojala ella también pueda sanar lo que sea que sienta al no tener hermanos.

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