Hermanos bienavenidos

Patricia Canabal

“Los hermanos sean unidos porque ésa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera” Martín Fierro

 

Cuando Enrique de Diego, al presentar la revista de Los hermanos en las últimas Jornadas Nacionales, comentó que era curioso que ningún artículo describiera la relación de hermanos bienavenidos, me animó a hablar de la relación de mis hijas, y que mejor para hacerlo, que ellas, en una entrevista.

El eje vertebrador a nivel teórico que sustenta nuestro estilo de paternidad ya lo había expuesto en mi tesina que presenté en Granada hace cuatro años con el título: “Una mirada gestáltica a la educación: mi camino de vuelta a casa”, una síntesis entre la Terapia Gestalt y la Educación No Directiva.

Nuestro camino como padres fue dejar de interrumpir como adultos y darnos cuenta lo masivo que lo hacíamos. Aprender a confiar en ellas y a escucharlas, a tenerlas en cuenta en nuestras decisiones, a aprender a frustrarnos cuando ellas no “cumplían nuestras expectativas”. Es decir, dejarlas ser hasta donde nuestras dificultades nos lo permitían.

Entre los cuatro hemos ido creando la familia que somos. Fue todo un recorrido desde la directividad, desde el convencimiento que teníamos que enseñarles, desde el “yo sé y te tengo que enseñar”, hacia la no directividad, a la necesidad de experimentar para conocer, para descubrir, al “yo estoy contigo para que tú descubras”. Los hijos nos enseñan a ser padres, de la misma manera que los pacientes a ser terapeutas. Necesitamos verlos y escucharlos. Una gran responsabilidad. Un deber ineludible, como decía Juanjo Albert.

Ahora con la perspectiva y confianza que da el tiempo, podemos disfrutar de dos hermanas que se quieren mucho y se respetan de una manera muy natural. Es divertido vivir con ellas, verlas interactuar, con sus risas, sus desencuentros, con su día a día.

Vamos allá. Que sean ellas las que nos cuenten como es ser dos hermanas “bienavenidas”, podéis leerlo o escucharlo en el audio que acompaño:

Entrevista a Elia (camino de 14 años) Jana (12 años):

Transcripción:

(Risas)
P: bueno, vamos a empezar, queríamos preguntaros ¿qué destacaríais primero de vuestra relación?
E: ¿qué me gusta? Pues a mi me gusta ser la mayor
J: Elia no me trata como muy superior, ni yo a ella. A vosotros sí os siento superiores, pero a Elia la siento igual
P: ¿qué te gusta de la relación, de cómo os sentís?
E: ¿qué me gusta?…eh! pues…
J: que nos respetamos, a veces…Elia: a veces, casi siempre…J: si, casi siempre, menos cuando estamos enfadadas
P: ¿a qué le llamáis respetar?
J: pues que yo no voy…no la insulto
E: yo no voy a chincharla porque sí
P: ¿no te produce satisfacción?
E: no, es horrible, cuando discutimos…lo de pedir perdón, no me apetece pedir perdón pero tampoco me apetece seguir enfadada más
P: ¿ y qué creéis que ayuda a vuestra relación?
J: a ver, nos ayuda como vosotros nos educáis, porque muchos padres al pequeño le compran muchas cosas y al mayor nada y entonces el mayor se enfada con el pequeño y se llevan mal
E: porque tiene envidia, porque claro, si no te compran nada a ti y le compran todo a tu hermana o hermano pequeño, pues claro, aunque quieras sólo una cosa y te digan “no, eso no!! o cómpratelo con tu dinero”, es injusto!!
P: ¿hay algo importante de nosotros para que vosotras os llevéis bien?
J: sí
E: sí, como los padres los relacionan entre ellos y como, o sea, no los niveles que tienen. Jana y yo estamos muy iguales. Lo que le dais a una se lo dais a la otra y, si discutimos, no nos castigáis porque ¡castigar no hace nada!!
P: el castigo no…
J: porque, a lo mejor, si castigáis a Elia pues yo estoy así, como muy feliz porque a ella la castigaron y a mi no, y Elia se enfadaría conmigo y ahí es otra cosa que llevaríamos mal.
P: entonces ¿qué pasa? cuando discutís, cómo es nuestra intervención?
E: de que paremos, no es decir: a ver ¡tú, ¡quien empezó? Pues castigada, a ver quien grita más castigada, es como, parad, ya está, venga…
J: pero también otras veces nos dejáis que discutamos. Otros hermanos ya empiezan a decir una palabra cada uno…y ya castigados los dos…
P: les interrumpen lo que les está pasando…
E: sí…
J: sí, así no arreglan nada
E: no resuelven sus problemas…
P: yo por mi parte intervengo cuando veo que estáis en bucle (risas), no hay ninguna aportación nueva…y es para que deis un paso a atrás y que toméis otro camino (de pequeñas sólo interveníamos si se iban a pegar, que nos metíamos en medio. Si no, esperábamos a que resolvieran ellas).
P: os acordáis de pequeñitas que os ayudaba?
J: que nos llevemos poco es muy importante (se llevan 22 meses)
E: si, yo tuviese cinco años más que Jana yo tendría 17 y ella 12 y yo estaría en otro plano
P: ¿que más cositas que os acordáis de pequeñas?
J: jugábamos mucho y que, hay algunos hermanos que cuando eres pequeño, los mayores chinchan a los pequeños y, nosotras no…
P. ¿a qué debéis que eso es debido? porque vosotras decís que chinchar os hace sentir mal…
E: sí, a otros hermanos les hace sentir genial porque así se ven superiores al otro
J: para saber quien es el que manda y así…
E: o el que más mola de los hermanos…
P: pero vosotras en eso no entráis ¿no?
E: no… aunque pueda decir un día yo molo más que Jana (risas)
J: otra cosa por lo que nos llevamos bien es que yo respeto las cosas que ella hace bien y ella respeta las cosas que yo hago bien
E: por ejemplo, si fuéramos hermanas no…no…
P: Mal avenidas…(risas)
E: o sea, mal avenidas, como Jana baila muy bien y yo bailo fatal…pues me enfadaría mucho con ella…
J: y como Elia dibuja muy bien y yo dibujo…E: a medias…J: a medias…pues yo me enfadaría con ella.
E: y yo claro, la chincharía en plan: “ Eh!! Dibujo mejor que tú, mira tú lo horrible que dibujas”
J: y yo…¡ja, ja ¡! bailas fataaaal!!!
P: vosotras os alegráis cuando la otra hace algo así bonito
E: sí, cuando Nana consigue algo siento yo más felicidad que ella
J: yo cuando veo los dibujos de Elia: ohhh! ¡qué chulo!!!
P: no os pone en riesgo nada, que el otro haga algo bien, al contrario, es agradable convivir así
J: sí, así me puede regalar los dibujos…(risas)
P: los heredas!!…de todas formas, yo tengo que añadir que no es que bailes mal, bailas a tu manera (risas) y tú dibujas con un estilo muy propio, Jana, no puedes compararte con Elia. Éste yo creo que es un aspecto importante, el tema de la comparación, cómo lo habéis vivido con nosotros?
E: es que, nunca nos comparabais. Normalmente al pequeño le dicen ”tienes que seguir a tu hermano mayor”. Si el mayor es muy…(gesto de traste) tienes que parecerte más a tu hermano pequeño. A nosotros no, Jana es Jana y Elia es Elia. Si fuésemos iguales, sería aburrido
J: un rollo
P: o sea, como el respeto a la diferencia de lo que sois.
J: si
P: uno na de las cosas que hemos sido conscientes es que una se haya tenido que encargar de la otra. Elia, como mayor, ¿te das cuenta de esto?
E: sí, aunque nunca me habéis dicho: “cuida a Jana”, yo la cuido porque es la pequeña
P: pero no porque te lo digamos nosotros…
E: no, por amor. Ella mi amor (risas)
P: ¿tú te sientes cuidada por Jana? y por Elia?
E: si, querida sí.
J: si, a veces yo cuido a Elia cuando le digo que llevamos mucho tiempo con el móvil E: ah!! Sí. J: y le digo ¡venga Elia!! E: pero me dejaron J: pero llevamos dos horas
P: claro. O por ejemplo, de pequeñitas a Elia le daba miedo bajar la escalera de noche y te llamaba ¡Jana!
E: es que la oscuridad de las escaleras me daba miedo y a Jana no. Así pasaba ella primero y si había algún monstruo, que se la comiera a ella (risas)
J: porque al ya tener la luz…
E: después, lo que nos ayuda mucho es que vosotros respetáis lo que a nosotras nos gusta. Esto es lo que siempre decimos que a mi me encanta el anime, a casi todos, no, todos los padres que conozco, que tienen hijos que les gusta el anime, odian el anime. Les dicen, no veas esto porque es malo para ti…te vas a volver loco
P: eligen sus intereses
E: sí, quieren que sus hijos sean de una manera, y eso es imposible. Como me respetáis mucho, yo no siento la necesidad de desobedecer para ver anime o para irme por ahí a hacer algo y no tengo que estar en tensión, a ver si vienen, qué puedo ver ahora
J: y cuando a los hermanos pasa eso, si a Elia no le dejarais ver anime, yo le diría: no te dejan ver anime!!! Y nos enfadaríamos y nos llevaríamos mal
E: yo sentiría que a Jana le dejan más libertad y, a mi porque me gusten otras cosas, no
P:¿cómo os sentís en la vida en este momento?
E: yo genial, super feliz, ayer sobre todo (hizo un nuevo amigo)
J: sí, yo también
P: ¿ estáis contentas con lo que hacéis!?
J: sí…mola
E: es divertido
J: si a lo mejor, por ejemplo, a Elia le va mal y a mi me va bien, tiene algún conflicto y está enfadada todo el rato, se enfadaría conmigo por una cosa muy pequeña y entonces le diría: ¿pero por qué te enfadas? Y ella: no me estoy enfadando…J: Y por qué me gritas? E: no te estoy gritando ( lo dice gritando) y ahí entraríais vosotros, calma!!! ya está!!
P: algo que comentáis es que nosotros no os castigamos, no os obligamos a comer…el tema de los deberes, las notas…
J: muchos de mis amigos, si no se toman la merienda les castigan
E: si no tiene hambre, ¿por qué le obligas a comer?
J: luego, si sacan malas notas no les dejan ir a los campamentos (malos notas no son suspensos, es bajar de notable)
E: y a nosotras que nos encanta ir a un campamento, si sacáramos malas notas, que no las sacamos, si nos pasase sería muy frustrante
P: tu crees que si así fuese, ¿no os dejaríamos?
E: no, nos dejaríais ir
P: no tiene que ver una cosa con la otra
E: hasta el campamento, tranquilidad, y después del campamento ponerse a estudiar para recuperarla
P: Vosotras os encargáis de vuestras cosas, de vuestros deberes, de estudiar
J: porque normalmente los padres obligan a ir, y yo decido ir, por ejemplo ir a ballet, como me gusta y quiero, y no quiero faltar. Si llego tarde y me salto lo primero y llego fría y luego, me cuesta la clase
P: estas motivada y como las consecuencias las vives en ti y no las quieres. Lo hacéis para vosotras
E: si te gusta algo, entonces quieres ir, entonces te preparas porque parece que si te preparas antes, va a llegar antes y entonces estás ahí y dices, vengas, vamos ya, pero aún queda media hora. Da igual, hay que llegar temprano para sentirme bien. Si llegamos tarde, yo me siento fatal en atletismo cuando llego tarde
P: a clase tampoco te gusta cuando llegas tarde
E: a clase peor, además es que está todo en silencio y entras tú en clase y: “llegué tarde”
P: ¿cuál es la diferencia entre un hermano y un amigo de clase?
E: hombre!! De clase!! (risas)
P: por ejemplo, para ti Elia, ¿cuál es la diferencia para ti entre Enma (su amiga del alma) y Jana?
E: es igual
P: en el trato, en el sentimiento
E: es igual
P: para ti es igual, la diferencia que ella es de sangre y Enma es elegida
P: luego, entiendo entonces, que os pasan estas cosas con las amigas: os alegráis de sus logros, no sentís celos, os cuidáis… ¿se dan estas mismas circunstancias con las amigas?
J: si, cuando una amiga dice: “conseguí pasar el siguiente nivel de música que quería!!”, yo digo: “bien, bien!!!!”
E: o cuando me dice Enma: “conseguí pasar la asignatura”, yo: “bien!!! Por que claro, si repite no estamos en la misma clase (risas)
P: pues nada, muchas gracias!!
J: de nada
E: de nada, ha sido un placer como hermanas P: ¡es un placer tenerte como hermana!!
E: sí, mi amor (risas)
P: es un placer teneros como hijas, por cierto
P: es un placer teneros como hijas.

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